Participación ciudadana para hacer frente a la gentrificación

Jordi Pascual El bosc habitat: Debat obert sobre models d’habitatge a La Floresta

A raíz del proceso de debate nacido en La Floresta por el aumento del precio de la vivienda y la sustitución del vecindario, el Consejo de Barrio ha conseguido impulsar de la mano del Ayuntamiento de Sant Cugat un Observatorio-Laboratorio de La Floresta que debe utilizarse para analizar la situación y desarrollar proyectos para un cambio de modelo en el barrio. Se trata de un proyecto participado por la comisión de urbanismo del Consejo así como para becarios de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallés (ETSAV) y técnicos del área.

 

La propuesta nació en octubre de 2018 heredera del debate vecinal surgido a raíz de la propuesta del Ayuntamiento de vender unos terrenos municipales cercanos al bosque en el Instituto Metropolitano de Promoción de Suelo y Gestión Patrimonial (IMPSOL) para hacer vivienda protegida y de la constatación de un modelo urbanístico agotado si se quiere garantizar el acceso de los vecinos a una vivienda digna.

 

La Floresta necesita preguntas y respuestas específicas ya que presenta una trama urbana y un entorno particular. Por un lado, es un modelo de ciudad-jardín nacido hace cerca de un siglo imitando los modelos norte-europeos. Por otro, el barrio está rodeado de bosque, protegido por el Parque Natural de Collserola y por otras figuras de protección como la Red Natura 2000. Se trata de una fisonomía concreta que, bien entrado el siglo XXI y con la mejora de las comunicaciones, deviene atractiva para las personas que quieren alejarse de Barcelona en el día a día pero mantenerse bien conectadas con la capital.

 

Es por ello que el Observatorio también debe tener una parte de Laboratorio. Hacer directamente propuestas sin tener en cuenta las singularidades del lugar llevaría seguramente a una falsa solución. Igualmente, quedarse sólo en la parte analítica sería absurdo ya que sin las acciones derivadas, la gentrificación y el debate sobre el urbanismo extensivo al borde de un parque natural no se vería cerrado. El primer paso es, por lo tanto, la recopilación de datos cartográficos necesarios para hacer el análisis y las propuestas siguientes.

 

A la vez que hay que entender el Observatorio-Laboratorio como un espacio de análisis y propuesta para acabar con acciones concretas, esta misma concepción obliga a hacer una mirada transversal sobre La Floresta, lo que se traduce en tres escalas de actuación:

 

1. Los proyectos de arquitectura representan la primera escala. Se trata de la máxima concreción, la creación de proyectos arquitectónicos para nuevas construcciones o la transformación de existentes con la voluntad de garantizar el acceso a la vivienda de una forma respetuosa con el medio ambiente. Esto supone tener en mente la tipología de casa que necesita la Floresta tanto en cuanto a la relación con el entorno como por las necesidades del vecindario (casas baratas y sostenibles). A fecha de publicación de este artículo, el ejemplo más claro es la promoción de viviendas para personas mayores que el Ayuntamiento ha acordado con los vecinos en la plaza del Pueblo / plaza Miquel Ros.

 

2. Las modificaciones del Plan General Metropolitano (PGM) se convierten en el segundo escalón. Se trata de ver qué ajustes se pueden hacer al documento urbanístico para respetar la naturaleza y, al mismo tiempo, poder hacer o transformar edificios que garanticen el acceso a la vivienda. Esto puede pasar por la reducción de la capacidad de edificación en las zonas boscosas a cambio de densificar las dos centralidades que tiene La Floresta (el entorno de la estación y la plaza del Centro).

 

3. El pensamiento de un nuevo urbanismo que tenga en cuenta la relación con la naturaleza es el tercer nivel. Se trata de una mirada adecuada teniendo en cuenta el trabajo de un Plan Director Urbanístico metropolitano que podría sustituir el PGM vigente, que, a pesar de las modificaciones, data del año 1976, con una mirada necesariamente actualizable. En el caso florestano hace falta introdir la mirada de barrio de transición entre la naturaleza y la urbanidad, es decir, desdibujar la frontera entre trama urbana y paraje protegido para fomentar la interrelación a modo de adentramiento de la naturaleza en la trama urbana y viceversa. Se trata de una mirada eminentemente collserolenca y precisa de la implicación de actores que superan con creces el ámbito del urbanismo.

 

El proyecto de Observatorio-Laboratorio de La Floresta cuenta con el convenio con ETSAV como una forma de permitir un organigrama que permita afrontar los tres niveles con un periodo de 9 meses (de octubre de 2018 a junio de 2019). Todos los actores implicados deben tener claro, sin embargo, que el objetivo final es la acción y, por lo tanto, toda la investigación y propuesta debe tener esta voluntad de actuación final.

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