Iluminar el Paseo de Gracia

Jordi Pascual Plan Director de Iluminación de las fachadas del Paseo de Gracia

Barcelona está dotada de un Plan Director de Alumbrado que regula la iluminación nocturna de la ciudad y deja excepciones para calles y avenidas principales. Paseo de Gracia, una vía que se encuentra al mismo nivel que las grandes calles comerciales del mundo como los Campos Elíseos de París o Times Square de Nueva York, es una de las excepciones. El Ayuntamiento decidió desarrollar un Plan Director de Alumbrado específico, una tarea que encargó a la empresa Anoche, con quien Leve Projects hemos colaborado.

 

La vía actualmente está bien iluminada para peatones y coches, pero deja sus edificios con iluminaciones diversas, de intensidades y colores diferentes. Esto provoca que en la práctica haya edificaciones sobreiluminadas –lo que resta valor a la arquitectura, ya que elimina las sombras– junto a otras que no tienen iluminación. Es el intento de destacar elementos concretos ya sea porque son patrimonio –el paseo tiene muchos edificios modernistas catalogados– o porque sus propietarios quieren destacarlos por valor comercial sobre el resto.

 

Como vía comercial, los bajos tienen una iluminación alta que sale de las tiendas mientras las plantas superiores, que mezclan viviendas, oficinas, espacios sin uso y comercios, tienen iluminación variada y, en algunos casos, ligada a horarios de trabajo. Por el valor comercial y turístico, al tiempo que por no tener la iluminación que sale de viviendas como elemento principal, la vía necesita un modelo de iluminación que permita reconocer la vía como un todo y no como una suma de intereses.

 

De este modo, el primer paso pasa por entender que todos los edificios del Paseo de Gracia son representaciones arquitectónicas de valor de épocas diferentes y, por ello, no sólo hay que reconocer el modernismo. Se apuesta, así, por una luz tenue que sale de encima de las farolas de la calle a través de leds, de manera que todas las fachadas quedan iluminadas al mismo nivel, dependiendo de los horarios del alumbrado público y con una intensidad que permite que, si los propietarios de un edificio prefieren no iluminar, no se genere una sombra con el de al lado.

 

Asimismo, los edificios están segmentados en tres espacios, la planta baja, el cuerpo y la azotea, que tienen representaciones diferentes, dimensiones variadas y no crean un continuo sino una mezcla de estilos que, en sí, representa un valor. Si bien, en la propuesta de iluminación se ha tenido que tener en cuenta que mezclan materiales diferentes, reflejan la luz de formas diversas y, por tanto, debían tener soluciones diferenciadas. Sin embargo, la percepción de continuo, ya se mire desde el centro de la calzada, desde las aceras o desde las azoteas, es el principal valor, como un intento por recuperar un paseo a modo de espacio público y no como zona de intereses comerciales. Por ello, ubicar los puntos de luz en las farolas es importante ya que permite eliminar los postes que actualmente sujetan focos en medio de las aceras.

 

Se recupera así el sentido de la “u” urbana, es decir, fachada-calle-fachada como elementos interrelacionados. Se da la oportunidad de crear espectáculos de iluminación con unificación de colores y diferenciación del resto de calles respetando las normativas estatales sobre despilfarro energético, las catalanas sobre contaminación lumínica y las municipales sobre paisaje urbano.

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