Estudio de mejora de la accesibilidad y el confort del Moll de la Fusta

Oriol Clos Vecinificación del Moll de la Fusta

En 1980, el ámbito del Moll de la Fusta era una gran extensión de asfalto de siete carriles de circulación en cada sentido separada del recinto del Puerto por una valla y la vía férrea de servicio portuario. Entre los años 1981 y 1987, con la apertura al público del Moll de Bosch i Alsina, se emprendió una reforma en distintas etapas que permitió reordenar el tráfico, establecer lugares de estancia polivalentes, resolver servicios urbanos diversos y cualificar el espacio como un lugar monumental, imagen del reencuentro de Barcelona con su Puerto. El corte del muro sobre la vía rápida consolidó la histórica dualidad del espacio, ciudad y puerto, y ayudó a clarificar su gestión en el marco de una visión urbana unitaria.

 

El uso intenso de los espacios del viejo puerto, el aumento de las solicitaciones de tránsito longitudinal –coches, bicicletas, turismo–, la desaparición de los chiringuitos, que animaban el lugar y las desafortunadas reformas de hace quince años de la explanada portuaria y de la balconada elevada, han erosionado la cualidad del espacio y han endurecido sus condiciones de confort y acceso. Por otro lado, se constata la creciente separación de criterio entre el Puerto Autónomo, que mantiene la autoridad sobre el ámbito portuario, y la Ciudad, que debería acordar una estrategia unitaria para todo el Moll de la Fusta.

 

Vecinificar el Moll de la Fusta

 

En el marco del Pla de Barris de Raval i Gòtic Sud, que tiene como uno de sus objetivos la vecinificación de los espacios públicos, se ha determinado la necesidad de establecer vínculos fuertes, claros y accesibles entre el tejido compacto del Gòtic Sud y los espacios abiertos de gestión municipal del Moll de la Fusta, para reforzar su uso de proximidad. Estos espacios, de acceso difícil, tienen hoy unas condiciones ambientales y de confort poco acogedoras para desarrollar actividades de ocio y estancia, permanente o temporales, que contribuyan al bienestar de los vecinos del barrio. Es preciso, pues, hacer compatible la necesaria puesta al día de los valores de escala de ciudad, formales y funcionales, con una visión de proximidad para consolidar el Moll de la Fusta como el gran espacio abierto de Ciutat Vella.

 

Vecinificar para posibilitar la apropiación del Moll de la Fusta como lugar social para el barrio, éste es el objetivo. En Ciutat Vella se hace difícil disfrutar de forma cotidiana de las calles y las plazas, básicamente porque el barrio está colapsado y los espacios públicos, pequeños, están muy solicitados por terrazas, comercio no local, actividades de servicios y vehículos de transporte individual. El espacio del Moll de la Fusta está enfrente mismo pero los vecinos no lo utilizan porque cuesta llegar hasta allí i porque hay demasiados tránsitos, demasiado ruido, demasiado sol, demasiado turismo, demasiados servicios al turismo. Se debe, pues:

 

1. Mejorar la accesibilidad del barrio a las distintas franjas del Moll de la Fusta. Se debe resolver la ecuación de la movilidad vecinal transversal con itinerarios claros y fáciles, versus la movilidad longitudinal de vehículos –coches, autocares, autobuses, bicicletas, turistas, ….– y servicios asociados –carga/descarga, paradas, …

 

2. Reencontrar la cualidad ambiental y de confort de los diferentes ámbitos. En cada sitio se debe estar bien, para pasar el rato, sin más, sencillamente porque son espacios abiertos, con menos presión, poco determinados, con tierra, con árboles, con sombra, con vistas, con brisa, etc., diferentes de los del tejido compacto de Ciutat Vella.

 

3. Identificar el potencial de uso vecinal de cada espacio en base a sus cualidades físicas, materiales, ritmo y medidas, y a su posición relativa en el conjunto. Desde Ample, por el barrio de la Mercè, Salón verde para actividades de proximidad, Balcón de estancia, sol/sombra y vistas, y Explanada, polivalente, de uso indeterminado.

 

Estos elementos de estudio prospectivos se deben poner a disposición de los vecinos, y de los diferentes actores de la gestión y uso del Moll de la Fusta, para determinar colectivamente las acciones a corto, medio y largo plazo y definir la estrategia de renovación.

 

Accesibilidad y confort

 

La acción pública para facilitar el uso activo por parte de los vecinos de Ciutat Vella de los espacios del Moll de la Fusta, a corto y medio plazo, se debe concentrar en el Salón y el Balcón, ámbitos de gestión municipal donde se puede actuar directamente. La accesibilidad y el confort de estos dos espacios son los objetivos que se deben afrontar en una primera etapa para asegurar la capacidad de llegar y estar. Se debe, pues, definir acciones en el Salón y el Balcón, y en los espacios intermedios de vialidad, para establecer condiciones de uso cotidiano para los vecinos de los tejidos próximos, clarificando los límites, ganando espacio de estancia, facilitando el acceso y mejorando las condiciones ambientales y de confort.

 

El salón

 

Es una franja continua de 18 m de anchura que se puede plantar con árboles y matorrales sobre un pavimento blando, desplazando el bus a los viales laterales, para reforzar el corredor ecológico Ciutadella – Montjuïc y para delimitar una secuencia de espacios de actividades vecinales animadas por entidades y equipamientos cercanos.

 

El Balcón

 

Es un espacio de vocación estática de 15 m de anchura. Con la incorporación de pérgolas y chiringuitos vegetales puede ser un lugar sombreado de contemplación del puerto y del paseo de Colón. Acompaña los modos blandos de desplazamiento a lo largo del Moll, viandantes y bicicletas.

 

Los viales

 

Los del Paseo de Colón, que se puede ampliar hasta 9 m, deben acoger el carril bus segregado; el carril bicicleta en el Balcón, de límites claros, con un nuevo pavimento propio, ha de facilitar giros hacia Ciutat Vella y los cruzamientos con los viandantes; el aparcamiento se debe gestionar en un solo sentido de circulación.

 

Simultáneamente a la definición de las acciones a corto y medio plazo, se debe avanzar en el reconocimiento de las condiciones físicas, económicas y sociales de evolución del tejido Mercè – Ample y en la clarificación con el Puerto de una visión urbana unitaria basada en una dinámica compleja de estudio, diagnóstico prospectivo y concertación.

 

En este estudio, elaborado sobre la síntesis de las cartografías genéricas municipales y de algunas comprobaciones de campo, se establecen acciones, intenciones y argumentos de tratamiento y manipulación del espacio entre la fachada urbana del Paseo de Colón y la barandilla del Balcón sobre la Ronda. A partir de los estudios previos que se presentan, para precisar las actuaciones y avanzar en los proyectos será necesario establecer un plano topográfico más preciso de todo el ámbito, con una atención especial a los perfiles altimétricos de los lugares de paso transversal propuestos.

 

Transversalidad es la palabra clave para afrontar la renovación de estos espacios, asegurar la accesibilidad y resolver la continuidad de todos los itinerarios. Es preciso que esta transversalidad venga apoyada no solo por la gestión y regulación semafórica, sino que se concrete materialmente en las alteraciones topográficas del plano del suelo y en los pavimentos que faciliten su continuidad.

 

Para asegurar esta transversalidad, la manipulación topográfica por superposición es uno de los principales instrumentos de actuación. Se debe superar la idea de una sección única extruida en toda la longitud e introducir una nueva escala de alteración longitudinal marcada por el plano superpuesto que alarga la plaza Medinaceli y por las pequeñas inflexiones de cada uno de los pasos al frente de las calles. De esta forma el perfil longitudinal recupera una medida de conjunto y hace más evidente el tránsito por un espacio singular entre monumentos.

 

La adición de verde, árboles y plantas enredaderas, es el otro gran recurso de proyecto en la renovación del Moll de la Fusta. Debe permitir cualificar el espacio y mejorar las condiciones de confort introduciendo sombra y color, haciendo visible el paso del año. Los árboles caducifolios y las pérgolas verdes acentúan la imagen del conjunto y refuerzan las diferencias. La vegetación ayuda a conformar lugares de estancia amables que se perciben como más calmados. La continuidad del eje verde entre la Ciutadella y Montjuïc establece un corredor ecológico inscrito en el sistema de espacios de biodiversidad de Barcelona.

 

Acciones a emprender a corto y medio plazo en el Paseo de Colón

 

Salón

En el Salón, sin autobuses, plantar árboles caducifolios desordenados de porte medio, sin desdibujar las líneas de palmeras y de fanales monumentales. Esta plantación, que cambia radicalmente el carácter y el uso del espacio, define tres recintos de límites imprecisos para acoger actividades vecinales animadas desde los equipamientos próximos enmarcados por las “plazas” de Medinaceli, Capitanía, Colón y Coreos. Los nuevos pavimentos, blandos y permeables, que acentúan este rosario de ámbitos vecinales, se adaptan a las pendientes transversales, diferentes a cada paso, y a las ondulaciones topográficas que aseguran la unidad urbana de la secuencia transversal del Paseo de Colón, entre la fachada y la baranda/illa del Balcón. La modificación del ancho de los viales a lado y lado del Salón no altera su sección básica determinada por las dos hileras de palmeras.

 

Balcón

En el Balcón, implantar umbráculos vegetales, grandes pérgolas/para-sol, malla de barras metálicas soporte de enredaderas plantadas en la jardinera de base que las estabiliza. La exuberancia y la variedad de las plantaciones, especies, color, olor, cualifica el espacio, reforzando su escala y la tercera dimensión, y crea condiciones de sombra y frescor propias de un lugar de contemplación. Se deben situar encima de los pilares de la estructura del aparcamiento, formando grupos irregulares que constituyen un ritmo propio compatible con los tránsitos de paseo. Las dobles cubiertas de los antiguos chiringuitos, parte de este sistema lineal, señalan la llegada de los futuros dos nuevos pasos sobre la Ronda. La Gamba Mariscal se mantiene como objeto de arte público, puerta de acceso al Balcón. Para mejorar la protección acústica del tráfico de la Ronda, se modifica la barandilla incorporando una pantalla y una jardinera que ponen en valor la balaustrada cerámica.

 

Viales

Los viales del Paseo de Colón incorporan el carril bus de punta a punta, en los dos sentidos de circulación. Por este motivo se deben liberar los usos inducidos por el tráfico de turistas que reducen su capacidad y se deben identificar espacios para las paradas. El del lado puerto, dirección Correos, se eleva hasta el nivel del primer escalón (+17 cm) en toda la longitud para facilitar la adecuación de las pendientes de los pasos transversales. Se puede aprovechar la necesaria reposición de los bordillos para ampliarlo 0,6 m y ganar capacidad para implantar un carril segregado de bus. Esto implica la sustitución de las 21 palmeras existentes entre los escalones del Balcón para matorrales o enredaderas que pueden aprovechar el alcorque reducido restante. La ampliación de 0,6 m del vial lado ciudad, que mantiene su rasante actual, sería posible sin modificar la posición de la acera ciudad del paseo. Los pasos transversales propuestos son compatibles con la anchura actual de los viales o con la versión ampliada 0,6 m.

 

El vial longitudinal para bicicletas se mantiene donde está, sobre la losa del aparcamiento, bien delimitado por el bordillo que lo separa del Balcón y por los escalones continuos que resuelven el desnivel con el vial y constituyen un espacio de espera que acoge accesos al aparcamiento y rampas adaptadas de los itinerarios transversales. El pavimento de este vial ciclista debe ser de base asfáltica continua para señalar mejorar su condición de calzada de circulación. Los cruces con los tránsitos transversales se deben resolver con prioridad, topográfica y material, para los viandantes para evitar velocidades sin control y para facilitar el giro de las bicicletas hacia la ciudad. En los extremos, el vial ciclista se debe adaptar a las dimensiones ajustadas, compatible con el acceso de viandantes desde Correos y desde Colón, enganchado a las rampas del aparcamiento para poder entroncar bien con la red ciclista de la ciudad.

 

“Puertas”

La Plaza Medinaceli constituye una de las “puertas” del barrio al espacio portuario. En el Paseo de Colón, en todo el ancho delante de la plaza, se superpone un gran plano de pendiente continua del 3% entre el nivel de la acera y el punto más alto del Balcón en los antiguos chiringuitos, que culmina con el nuevo paso sobre la Ronda de acceso directo a la Explanada del Moll de Bosch i Alsina. Este plano distorsiona los perfiles longitudinales, que se adaptan a él, y definen una alteración topográfica que singulariza este punto del Paseo. La continuidad del itinerario para viandantes desde la Calle Regomir, Decumanus de los romanos, cruza directamente al Salón y se desvía para acceder al Salón, que en este punto es más alto. Complementa esta alteración que suaviza la dureza lineal del Paseo.

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